viernes, 4 de julio de 2008

dulce condena



la de creer en las personas...
y no lo puedo evitar, es mi naturaleza, algo contra lo que no puedo, así cambie de país, de ciudad, de personas...
y caigo otra vez, y creo otra vez, y la paso super, y otra vez el desengaño, y otra vez entiendo que hay cosas que son mejor olvidar,
y qué bueno, que a medida que pasa el tiempo, me cuesta menos olvidar y me cuesta menos volver a creer...
por ahora, en estos días:

Me quedo con lo poco que queda
entero en el corazon
Me gustan los problemas,
no existe otra explicacion
Esta si es una dulce condena
Y una dulce rendición

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